Ana navega en su barco de papel, en un mar muy diferente al que están acostumbrados los marineros. Un océano de manualidades. El agua es de cartón. Las nubes son de tela. Las olas recortadas con tijera rozan los pliegues de la popa. Su viaje es suave y ligero. Gaviotas de plástico sobrevuelan el camino. Algunas islas crepé se observan a lo lejos, con palmeras arrugadas y arena maltratada. Durante el día, Ana juega. Pretende ser una pirata de madera. Dobla las velas a los lado