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El verdadero padre de Daredevil

Daredevil es un personaje demasiado importante para mí. Si me conoces, no te sorprenderá saber que soy un miedoso. La inseguridad y mis temores son algo con lo que he lidiado durante años; por ello, al descubrir a un personaje apodado “el hombre sin miedo”, se volvió, automáticamente, un objeto de mi admiración. Llevo su emblema tatuado en el brazo para recordarme que debo ser valiente cada vez que titubeo. Pero Stan Lee, su creador, no es realmente quien me logró inspirar de dicha manera; quien lo hizo fue Frank Miller... su verdadero padre.

Por allá del año 1964, Stan Lee, Bill Everett y Jack Kirby crearon al personaje Matt Murdock, quien también lleva el característico sello de la dupla Lee/Kirby: la doble inicial. Si estás familiarizado con el personaje y vuelves a uno de estos cómics clásicos, notarás una gran diferencia con su versión actual; no solo por los años transcurridos, evidentemente, ni la diferencia en la forma de contar historias —que eran mucho más lentas e infantiles, ya que se consideraban un medio para niños, incluso llegaban a ser un tanto ridículas, privándolas de complejidad—, sino porque parece que el trío de artistas implicados en su creación no tenían del todo claro qué hacer con él, de modo que lo volvieron un amalgama raro de aspectos presentes en Spider-man y Superman.

Podemos notarlo en cómo se balanceaba por la ciudad, utilizando sus batones con cuerda como si fueran telarañas, así como en la personalidad, demasiado similar a la de Peter Parker cuando usaba el traje: burlón en todo momento. Karen Page, su interés amoroso, era un triste intento de recrear a Lois Lane: una reportera intrépida y apasionada, dispuesta a hacerlo todo por una historia, pero sin mucha personalidad, reduciéndose, en la mayoría de las ocasiones, a una damisela en apuros. Incluso había un raro triángulo amoroso en el que Matt Murdock estaba enamorado de la reportera, quien, a su vez, estaba pérdida por el superhéroe, sin saber que era el inseguro Matt.

Sus villanos iban desde lo ridículo a lo estúpido; uno de ellos, literalmente, utilizaba un par de zancos supertecnológicos que lo volvían tan alto como un edificio; o el hombre pegamento, quien solo tenía una pistola de este material (aunque a este, al igual que muchos otros villanos, lo compartía con Spider-man). 

Con respecto al título del héroe, pasaba algo que me parece simplemente insultante. En What if No.34, se ven varias viñetas con tono humorístico: el superhéroe protagoniza “¿Qué pasaría si Daredevil pudiera ver?”, historia en la que se cuenta que, si este no fuera ciego, sería un cobarde, ya que lo que lo hace tan valiente es que no pueda ver a sus peligrosos enemigos. Sé que es solo un chiste, pero refleja la poca seriedad con la que la editorial se tomaba al personaje.

Estos, y muchos otros factores, hicieron que “el demonio de Hell’s Kitchen” comenzara a ser olvidado. Para los lectores de la época, no causaba reacción alguna. Era aburrido, y personajes como Spider-man, Hulk o Wolverine atraían mucho más a los compradores; lo que produjo que las ventas de las historietas de Daredevil fueran en declive. Estaba a punto de ser cancelado y guardado en el baúl de los personajes fracasados... pero algo pasó. Un inexperto escritor entró a trabajar en la compañía,y la verdad, nadie confiaba en él. Le asignaron al hombre sin miedo, y le dieron libertad creativa total: daba lo mismo si fallaba; de todas formas iban a cancelar al superhéroe.  

Frank Miller creció en Nueva York, en una zona marginal, donde los crímenes y el sonido de sirenas policíacas eran parte de la vida cotidiana. En varias ocasiones, el escritor fue víctima de la delincuencia: robos y asaltos principalmente; lo que, poco a poco, causó un resentimiento. Comenzó a odiar a los criminales y, cuando tuvo la oportunidad de escribir historias con un personaje que había crecido en un contexto similar al suyo, no desaprovechó la oportunidad de plasmar este odio en las viñetas. Así marcó, en el número 168 de su serie regular, un antes y un después para Daredevil.

El personaje se volvió más agresivo: proporcionaba palizas a los criminales, tenía ataques de odio y no dudaba un segundo en desquitar toda su rabia con el desafortunado ladrón o pandillero que tuviera enfrente. A su vez, no desaprovechó el factor religioso del personaje, quien sentía culpa en todo momento y se arrepentía de su brutalidad, aunque eso no impedía que volviera a apalear a un montón de criminales la noche siguiente.

El escritor se dio cuenta rápidamente de dos de las grandes carencias del personaje. Primero, su ridículo origen, o más bien el de sus habilidades en combate. Stan Lee dio la siguiente explicación: “al ser hijo de un boxeador, antes de perder la vista, se fijaba mucho en su técnica, la cual empezó a imitar”. En su momento, esta explicación podía llegar a servir: estábamos en los años 60 y la coherencia no importaba mucho. Pero para Miller era un poco ridículo que ver e imitar a un boxeador amateur, y que perdía la mayoría de sus peleas, dotara a Matt de un talento con los puños sin igual. Eso sin mencionar el uso de sus batones que no tenía explicación alguna. Como solución, inventó al personaje Stick, un viejo ciego, miembro de una liga de asesinos, que al escuchar la historia del ahora huérfano niño ciego, lo tomó como su pupilo y lo entrenó como un soldado para una causa mucho más grande: derrotar a la mano (un grupo de villanos también creado por el escritor); sin embargo, al notar que este comenzaba a verlo como una figura paterna, decide abandonarlo. 

Su otro gran problema, en la tarea de salvar a Daredevil de la cancelación, eran sus ridículos villanos. Bullseye era la excepción: él sí era interesante al salir de este molde ridículo que seguía el resto; un molde que, simplemente, no estaba bien llevado. Lo convertiría en su némesis físico, aquel que era igual o más hábil en combate. Ahora necesitaba un némesis mental y moral. Visitó el baúl de personajes olvidados de la editorial y encontró a uno perfecto: Wilson Fisk, el “Kingpin”, un villano sin importancia en el repertorio del arácnido. Al igual que con el héroe, le dieron completa libertad para hacer y deshacer.

Karen Page fue otro personaje modificado por la pluma de Miller. La antes mencionada copia barata y sin chiste de Lois Lane no parecía ser del agrado del escritor. La convirtió en una drogadicta sin remedio que vendió la identidad secreta del superhéroe al estar desesperada por una dosis de heroína. De este modo, dio pie a la historia más famosa y referenciada del personaje, y para muchos incluso la mejor... Daredevil Born Again. Una historia emocionante en la que Wilson Fisk intenta, en todo momento, quebrar la moral y fe del héroe; como resultado, el héroe obtuvo, por parte del escritor, el mantra que lo acompañaría por los próximos años: “una vez más he demostrado que un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. 

Años después, la editorial, con el mismo Stan Lee involucrado, volvería a llamar al artista, quien, con éxitos como Sin city, The Dark Knight Returns y, a poco tiempo de publicar la historia que le otorgaría fama, fuera del nicho del cómic 300, ya no era más ese escritor novato y desconocido a quien le dieron una serie olvidada. Sus historias hicieron despuntar la reputación del neoyorquino. Su propuesta era reinterpretar el origen de “el demonio de Hell’s kitchen” con The Man Without Fear. Este cómic fue en el que apareció, por primera vez, Stick; cambió a Karen por Elektra, un personaje mucho más interesante, ya que dejaba atrás ese estereotipo de damisela en apuros para entregarnos una mujer fuerte, letal y con metas claras. A su vez, se comenzaron a dar indicios de “La mano”. En este cómic explicó dos cosas muy importantes en el personaje: por qué no asesina a sus villanos y su apego a la religión católica. A diferencia de otros personajes que no matan porque “no es lo correcto”, Matt no lo hace (aunque en algunas historias sí) debido a que, después de su entrenamiento con Stick, encontró al asesino de su padre; lo cazó y, cuando estaba frente a él, el criminal se encontraba teniendo sexo con varias prostitutas y les ordenó que atacaran al muchacho. La única que hizo caso a esta orden comenzó a forcejear con Matt. Durante el forcejeo, por accidente, la defenestró, asesinándola. Intentó evitar su caída, pero lo único que logró salvar fue su crucifijo. Como dije antes, la culpa se volvió un factor muy importante en el personaje. Esta traumática imagen es el inicio del sentimiento que nunca lo abandonará.

Su relación con Spider-man fue otro factor que se benefició después de la entrada de Miller. Convirtió al héroe ciego en una especie de tutor para el arácnido. Una de sus primeras historias fue Un ciego guiando a otro ciego. En ella, Peter es herido por un villano y su vista es afectada. Sin mencionar que la icónica escena de Peter chocando contra la campana para liberarse del simbionte es gracias a que, antes, Matt le dio un “estate quieto”; lo que demostró, no solo la falta de juicio en Spider-man, sino también lo peligroso que Daredevil es, al vencer a un Peter cegado por la rabia y con los poderes que el traje negro le otorgan. 

Aun con la salida de Miller como escritor en jefe, su influencia se puede sentir en sus sucesores: Chip Zdarsky (quien lleva la serie regular actualmente) retoma el duelo con la culpa; Mark Miller, con Diablo guardián, al igual que en Born Again, explora los límites de la fe y la moral; Gonzalo Quezada, con Arte oscuro y toda la etapa de All New, All Different, nos plantea villanos que siguen la línea establecida por Frank Miller. Incluso en Daredevil Yellow, una de las excepciones, al ser la única historia famosa del personaje con las bases de Stan Lee, tiene toques de Miller al ser una secuela directa de Diablo Guardián. Fuera de las viñetas, también podemos notar su huella: la primera temporada de la serie de Daredevil en Netflix tiene diálogos calcados de The Man Without Fear y la tercera es una adaptación de Born Again. El legado del escritor no solo se limita al propio Daredevil, también se ve en otros personajes: el Wilson Fisk de Spider-man PS4 es el que Miller reinventó para sus historias, al igual que el de la increíble película Into the Spider-verse. Las tortugas ninjas no podrían existir sin Daredevil. Uno de los creadores del cuarteto de ninjas adolescentes admitió que son una parodia durante una entrevista: “yo crecí con Daredevil y es como sentarse en los hombros de los gigantes... me ha inspirado para dibujar desde niño. Pero sí, yo era fan de Daredevil y todavía recuerdo a este tío nuevo que llegó en 1978 y empezó a trabajar en Daredevil, su nombre era Frank Miller...”. Es evidente que, si analizamos algunos elementos: los mismos químicos que hicieron a Matt ciego convirtieron a las cuatro tortugas en mutantes; sus principales enemigos, “el clan del pie”, no hace falta decir que son una sátira de “la Mano”; su líder, “Destructor”, sería la contraparte de “Gladiador”, otro villano en el repertorio del superhéroe; Raphael recuerda mucho al temperamento irascible e impulsivo de Elektra, y, por último, sus mentores: Stick (palo) / Splinter (astilla). 


Con todo lo anterior mencionado, me gusta pensar en Stan Lee como su padre biológico, quien concibió, pero abandonó a un personaje con infinito potencial, y a Miller como su padre adoptivo, quien lo salvó e impulsó a una grandeza que marcaría el medio del cómic para siempre. Por ello Frank Miller, es... el verdadero padre de Daredevil.


Ensayo

Eduardo Vallejo Durán, Alumno de Licenciatura en Literatura y Creación Literaria

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