La evocación de recuerdos suele ser propia de la gente de mucha edad. Tales memorias albergan momentos felices, llenos de plenitud. No para mí. Con frecuencia tengo visiones de los sucesos oscuros que experimenté, así como de las anécdotas menores que sucedieron después, pero nunca se transforman en eventos concretos para rememorar. Recuerdo haber salido del hospital durante una noche con neblina. Mi esposa, mujer de sesenta años, acababa de morir tras una extensa lucha cont