Fui al ras de los bordes de una copa que sangre en las comisuras desbordaba cual corte fino en el centro de una rama era un fuego que carcomía el alma rota Diez espadas clavando su laringe manantial de entrañas en mi lengua curva cualquier naipe le diría que era suya la lluvia escarlata que mis manos viste El lienzo encharcado me conmueve ¿qué tirada ayudaría a hacerla buena para levantarse aún ya sin cabeza con sus cartas barajadas por la muerte? La madera a favor de