Correspondencia
- Daniela Mora

- 13 dic 2023
- 2 Min. de lectura
Ya no puedo con tu indiferencia. Mi casa ya no es mía, sino tuya, y a cada paso que doy vivo bajo tu recuerdo. Quisiera que tú me pensaras una fracción más de lo que yo te pienso a ti, pero cuando nos vemos parece que no te importa dónde o con quién estuve, ni qué hice, mucho menos si me encuentro bien o mal. Te tengo que rogar por cinco minutos de cariño, para poder abrazarte y besarte. A veces, ni siquiera eso me das. Intento tenerte entre mis brazos y tú te quejas, pateas y muerdes para que te suelte. Te alejas sin voltear a verme, la barbilla en alto con esa actitud altiva tan propia de ti. Mientras tú te distraes persiguiendo sombras y buscando presas, yo me desvivo para servirte la cena, para limpiar tus desastres, para darte lo mejor de mi. No te importa. No me agradeces ni me miras con afecto. Me cambiarías por una revolcada en el pasto, y aún sabiendo eso, yo no soy capaz de renunciar a ti. Te observo dormir y cuento tus respiraciones, anhelo poder sentir tus latidos en mi pecho. Cuando tu mente está tranquila, yo también lo estoy, verte feliz me da paz, tu existencia me brinda alegría, tus gestos y manías me llenan de amor. Estuve condenada a no poder vivir sin ti desde el primer momento que te vi. Una vida sin ti sería pura agonía y dolor, y no pararía de recordar el tiempo que estuviste conmigo; pero a veces deseo que yo no te resultara un cero a la izquierda, porque sentir tu indiferencia me lastima.
Re:
Me molesta que no te esfuerces por entenderme, que me atosigues sin comprender las señales. ¿Acaso no me acerco cuando necesito tu amor? ¿Acaso no te doy todo el mío cuando llegas a casa después de un largo día y corro a la puerta a recibirte?
Sin embargo, escoges mi tiempo a solas para entrometerte. Me parece enfermo, como si no pudieras estar sin mí, ni siquiera cuando te lo pido: cuando salgo del cuarto para respirar a solas y me llevas de vuelta a tu cama una y otra vez. No importa cuánto te demuestre amor, cuántos besos te dé cuando te acabas de levantar, cuántas veces te siga por la casa en anhelo de tu compañía, o si me siento a tu lado mientras trabajas o comes. No, tú solo notas cuando
no hago lo que quieres, sin importar lo que yo necesite.
Te resiento, sí, cuando tienes una semana difícil y me presionas más y más para estar contigo, no puedo evitar sentir asco, huir cuando me tocas y esconderme de ti en algún cuarto. Te veo llorar. Me siento culpable pero no puedo luchar contra mi naturaleza, contra mi necesidad de un tiempo a solas. Pero cuando he tenido el tiempo de recargar mi pila social y regresar a ti, ya estás dormida. Me acuesto junto a ti todas las noches, en tu cama, y no hay nadie más junto a quien podría hacerlo.
Ensayo creativo
Daniela Mora, Sofía Frausto, Alumnas de Licenciatura en Literatura y Creación Literaria

![Con [en] celo](https://static.wixstatic.com/media/nsplsh_2d375a35744c4d63464151~mv2_d_4288_2848_s_4_2.jpg/v1/fill/w_980,h_651,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/nsplsh_2d375a35744c4d63464151~mv2_d_4288_2848_s_4_2.jpg)


Comentarios